Solo yo
Las calles parecen un desierto, tanto así que pasan con mucha fuerza aquellas matas rodantes. Ese sol estaba tan encandilado que parecía ese que se prende a las 10 am, de lejos se ve caminar una chica con unos harapos viejos y una maleta pequeña. Estaba algo pérdida pero Mireya tenía claro que iba a Noruega para cumplir su sueño de presenciar las auroras boreales en carne y hueso. No se sabe quién la dejó en medio de la deriva pero mientras ella esperaba con ansias algún carro que le haga el chance. Algo que la tenía incómodo era su ropa pero ella sabía que en cualquier momento podía aparecer un carro amable y gentil con ella. Después de mucho tiempo divagando aparece una van blanca y justamente freno al lado de ella, era un chico y le dijo con voz acelerada "Súbete rápido". Ella no comprendía porque ese chico llamado Antonio tenía tanto afán, mientras iban tomando rumbo Mireya se da cuenta un letrero gigante que dice Noruega 100 KMS y de inmediato le pregunta a Antonio "¿Tu también vas para Noruega?".
El con un semblante muy serio dice que tiene un asunto que resolver en Noruega, Mireya no entendió es nada de nada, pero ella solo ignoro su comportamiento y respuesta. El viaje ya estaba concluyendo y aprovecharon para escuchar un poco de música, aunque ella es de Argentina y el de Brasil se dieron cuenta que tenían gustos parecidos e incluso habían visitado el Cristo Redentor el mismo año, pero a Antonio eso no le parecía relevante. Era muy extraño su comportamiento y Mireya le daba lo mismo, lo que le importaba era llegar a Noruega. Ya se estaba sintiendo el cambio de temperatura y muy a lo lejos se veían montañas con mucha nieve.
Ella abre los ojos y todo era un sueño.



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